Vivo sin inspiración sana.
No sé si han escuchado una canción muy vieja de Pedro Infante, “Senderito de Amor”, es una canción popular, bastante simple, pero de mucho sentimiento. Me siento como el protagonista de esta canción. A veces creo tener la solución, pero ella siempre se esfuma, es así. Así la quiero, pero mi aceptación no implica que no me cause cierto sufrimiento.

Me siento como un viejo, como un viejo de aquellos que se sienta a revisar las fotos del pasado y que, ya habiendo vivido, sólo recuerda y sonríe. Lo raro y lo angustiante es que yo no sonrío.

Ella se esfuma, es mi presente sombrío, le gusta serlo. Es dulcemente pretensiosa, muy pretensiosa. No sé que tiene. Preferiría retomar mi pasado, aunque le moleste, pero ella es la luna que hoy necesito ver. Aún recuerdo momentos en que ella era sólo una comparsa de belleza artesana. En que ella significaba el más cruel de los pecados. Ansío, aunque sólo quizás le moleste, volver a mi ayer.

¿Recuerdas cuando éramos felices morenita bella? Y pensar que siendo de carácter fuerte, nunca te enojaste conmigo. ¿Ves que soy bueno?, ¡demasiado!, me dijo ella. ¿Lo crees negrita?, ¡demasiado bueno! No sé si tomarlo como un alago o como la evidencia que me faltaba para creer que ella piensa que soy tarado. Quedan sólo cuatro años. ¿Te acuerdas?

Es dulcemente pretensiosa, demasiado tal vez. Es como la…como la niebla. Me abraza, me besa, me entrega la mirada más bella (del presente), pero siempre con esa sensación de inmaterialidad.

Era hermoso estar contigo, mi trigueñita linda (no te gustaba que te dijera así), era hermoso realmente. Si no hubiese cometido tantos errores. Tú me enseñaste la palabra “bello”. Antes de conocerte mi lenguaje tosco sólo concebía el “bonito”. Era hermoso tocar tus dedos, sentir que me querías, buscar tu mirada entre aquellos extraños y dormir en ella, en la calidez y la complicidad. Eso jamás volverá, amo tu orgullo, no podría quitártelo.

Es muy bella, lo sabe, lo disfruta, disfruta sabiendo que lo creo así. Ella es muy pretensiosa, lo sabe y le gusta. Ella es como la niebla, como la lluvia, ella es como la luna nueva.

Era bello soñar contigo, te recordaba muy bien. Era bello hacerte poesía, imaginar lo que sentías cuando, desde la cabeza de Arauco, hacía volar versos a tus dedos, hacía volar dibujos y sueños de niño. Era hermoso oír tu voz, tu esperanza. Te quiero mucho.

Ella siempre ha sido libre, sabe lo que provoca. Sabe que los celos son dulces, son su placer más oscuro. Ella sabe que puede separar el cielo del mar con una palabra.

Así es mi triste presente morenita, enamorado de tu pelo, de tus labios, de tu esencia.

Así es mi presente mi trigueñita linda, enamorado de tus dedos, de tus ojos, de tu voz de miel.

Así es mi presente, lejana esperanza, enamorado de tus gestos, de tu filosofía, de tu natural hermosura.

Así es mi presente, niebla pretensiosa. Enamorado de lo que significas.


Saludos a mi familia, a familiar y a mi mamita, a los niños que viven conmigo, que nunca me visitan, pronto los pelaré por este medio, a la negrita que para variar también sale esta vez (no te asustes), a Laurita que ojalá haya podido entrar a la casa. Saludos también a mis amigos, al Alex(is), que no me llegó la beca ese día, lo siento de verdad, al Diego, que pronto vendrá a Conce, a Yerko, pronto venceremos la separatidad, jajaja...a finta, que es otro que nunca me visita, pero que con sus amagues deleita a todos aquellos que gustan de los dribleos...a lelec, que me tiene que dejar un post cuando pase por aquí, a la Coté que ojalá no se enoje...aunque el ofendido debería ser yo, nunca pensé que me sentiría tan rata, ¡quiero un poco de ese vil y asqueroso dinero!...saludos a la Sally también.


Mis especiales saludos son para la Pauli, que está de cumpleaños mañana...ahora te dibujo más real tal vez...inserta en mi mundo pagano. Amo tu orgullo, no podría quitártelo.


Eso...sólo buenos comentarios...sé donde viven, así que no intenten nada...jajaja.

Lo que sea será bienvenido...
La canción la pueden escuchar aquí en mi blog, pero deben esperar que cargue. Gracias por la pacienciencia...para los que no cachen es después de los videos. Play...y a esperar!!
De los momentos felices no tengo muchos recuerdos (típico), tal vez no fueron tantos como hubiese querido yo. Iba en el bus y me puse a llorar, creo haber visto el supermercado al que habíamos pasado a…caminar, eso fue el detonante, aunque no estoy seguro de que se tratara de ESE bendito supermercado con un letrero enorme, ESE bendito supermercado donde, ya separados definitivamente, la llamaba “tía” buscando sonrisas y amor por costumbre…extraño el campanil, le decía, como queriendo dibujar indiferencia, como queriendo extrañar realmente ese símbolo que ahora me parece innecesario y anticuado. Iba en el bus y me puse a llorar, dejaba ese lugar hostil, donde me daba miedo andar, pero la dejaba a ella, allí, nunca indefensa, pero…no sé, quizás no lloraba por ella, sino por mí, quizás lloraba porque mi sueño terminaba. Iba en el bus y me puse a llorar y la gente me miraba, y el auxiliar me decía solapadamente: “¿te pasa algo?”. Nada.

Lloraba en silencio, pero más que mares nacían de mis ojos y todos me miraban, ¿y qué?, ¿qué más podría pasar?, siempre exagero y hasta la muerte me parecía dulce en ese momento.

Recordaba cada segundo, a veces parecía estar loco, entre lágrimas reía, como aquel obsesivo artista que mira la figura inspiradora como un objeto poseído y que como el más ejemplar antihéroe lanza una carcajada que celebra su victoria, de victorias, nada en ese momento, ¿qué hacía?, escapar.

No tengo recuerdos felices, sólo el miedo que tenía aquella tarde del primer beso, que se repetía, hiperrealista, su silueta burdeo al otro lado de la avenida, sus labios suaves, poco naturales. Sus mejillas deliciosas, sus dedos hipócritas.
¡Diarios!, todos los del lunes, o sea, todos los suplementos y cuestiones, el deportivo, finanzas, no recuerdo los sucesos relevantes que ocurrían en Chile, sólo sabía de angustia. Tenía que firmar un papel en el banco recuerdo, en la sucursal de Collao, allí donde se pasean señores con uniformes verdes, negros, marrones, como el que usaba su papá.

Fue difícil, hace más de un año, lo soñé anoche, o lo recordé antes de dormir, o…o sólo quería que lo supiera, no sé…quizás necesitaba escribirle algo…no sé, tal vez necesito verla, aunque sea sólo antes de dormir o dibujada con dedos de niño en un papel.

A la pensión a escribir, no sé si tengo aún ese…desgarrador y hasta insultante poema, me descargué, dolor, mucho, lloré de nuevo, me fui a dormir, a eso de las ocho. Es triste y exagerada la analogía, “el sueño era el olvido”, me desperté cuando la triste mazmorra era un nido de grillos. Recordé el regalo que le llevaba, “Para Mi Negrita”, decía en la primera hoja, poemas y más poemas, cantos de un desafinado, que hablaban de ausencia, de magnitudes derrotadas, de besos anhelados, de todo lo que se le ocurre al pelotudo más ingenuo de 18 años que todavía cree estar viviendo sus súper dulces dieciséis. Ahí decidí madurar, aunque mi decisión se invirtió en un segundo por mis actos. Tomé las hojas y las rompí (¡que maduro!), hasta que ya no había forma de unirlas, las tomé y las metí en la cocina a leña que había hacía el final de la cocina-living-comedor de la pensión. Quizás era primera vez que se encendía fuego en esa estufa. Imaginen escena más patética, un huevón peludo, en calzoncillos prende fuego, llorando (sí, una vez más), a su amor perdido, en medio de la nada que dibujaba la oscuridad. Era requisito de romanticismo que estuviera en medio de la completa penumbra. Me dolía la cabeza. No pude dormir bien, la mazmorra me parecía más húmeda, el cigarro impregnado en cada objeto de mi espacio “vital”. Me sentía tan bajo, me sentía ridículo. La veía riendo, fumando en la puerta de su casa, conversando de la vida con alguien, una vida en la que yo no existía. Me dolía la cabeza, no era yo el que ocupaba mi cama y fumaba mis cigarros, no era yo.

Mi problema es ser demasiado bueno o al menos creer, de corazón y sin dejar atisbo de ironía, que soy una buena persona, respetuoso, romántico y cálido. No era sólo mi corazón el que caía hecho trizas sobre el suelo áspero de mi pensión, era mi ego, todo lo bueno que veo en mí. En qué estaba pensando aquella morena de belleza ibérica, gitana, aquella musa elevada más allá del más allá, cuando me dijo: “sí…incluso de ti”. ¿En qué pensaba cuando al ver mis mejillas ensangrentadas de mar fruncía el seño e imploraba mi silencio?, ¿esperaba que tomara la lamentable pérdida con estoico semblante?
¿En qué pensaba yo cuando creía ser imprescindible para alguien que era mucho más grande que mi propia figura?

De allí en más, sólo pensar, como verán ya no lloraba, sólo pensaba en la cobardía. En lo que sentiría ella. Pensaba en cómo olvidar los libros, la poesía, las rosas, las sonrisas, los besos, en cómo olvidar cada segundo de sus ojos abismales y perpetuos en los míos.

Ahora tengo sueño, quisiera seguir, pero mis ojos lo impiden, ya no por las lágrimas, sino simplemente por el sueño.

Saludos a todos, a mi hermano Mono, ¿cuándo te vas a aburrir de mí?, a mi mamita, a familia y a familiar, a la Laurita que se hizo presente (levemente) el otro día, a la Coté que no me ha devuelto la luna, no sé cuando te pueda invitar, pobre como las ratas. A mi hermano Felipe, yo sé que eres fuerte. A Yerko, mi futuro anfitrión y a quien daré el relevo de mi ya muerta poesía. A finta, que me tiene que esperar también, espero que con más cultura de café (with legs), a Alex (is), grande maestro, amigo. Al Diego, que debe estar haciendo de las suyas con las ecuaciones. A todos quienes viven la otra pasión de Cesantes F.C.

Hay mucha gente a la que aprecio, no siempre me acuerdo de todos. Mi memoria es ejemplar, pero no siempre. ¡Ah!, a la Sally, que me debe una larga conversa. Al Claudio, los Antropólogos son inmortales.

Y bueno, a la negrita, que se debe ver bellísima con su guatita. Gracias.

Esto es un homenaje para ti y para la sinceridad, sé que me entiendes.


Hasta luego.

Adiós Al Adiós

La verdad es que ya estaba bastante aburrido de mi entrada anterior, primero porque espero superar la tristeza que me provoca dejar de escribir y segundo porque al parecer no fue problema para muchos que yo dejara de hacerlo.

Ahora me apresto a cambiar de rumbo, aunque no radicalmente, aparte de profesar mi pasión por EL BULLA a través de videos y de sufrir por las mismas causas de siempre (ya sabés) comenzaré a trabajar en los cerros de Talcahuano o al menos eso espero.

Lo cierto es que mi mirada (en sentido superficial, estricto y no metafórico) es bastante vírgen, no he tenido la posibilidad anteriormente de observar pobreza como la que, entiendo, se da en los cerros. Más aún, será difícil lidiar con el trabajo, no porque no me agrade lo que voy a hacer, sino porque es posible que encuentre personalidades nuevas para mí. Hacer talleres de poesía (ya ven, soy como los futbolistas que se retiran y después son técnicos) es algo que me agrada mucho hacer. Tal vez mi falta de talento se explique porque en medio de ese entorno olvidado por las autoridades y las "políicas sociales", se encuentran, subyugadas a un destino incierto, un grupo de almas que guardan el secreto de las palabras, tal veaz encuentre allí el talento que me faltó.

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Me da la triste impresión de que mi destino, o mejor dicho, mi Karma, es verdaderamente imposible de erradicar, siempre creí en la autodeterminación de los individuos (en pro de los colectivos, según mi percepción) para forjar cambios en lo que parece rígido y absoluto. Pero, ¿puede realmente escapar el pobre e indefenso ser humano de lo que parece estar escrito en una especie de libro de la vida?, a veces sí, a veces no.

Lo preocupante es el no. Siempre termino en las mismas (sabés a que me refiero), no encuentro ese camino, ¿por qué las cosas no se me pueden hacer fáciles una vez?, no pido más. ¿Por qué debo caer en la duda una y otra vez?, no dudo lo que siento, sino si es correcto lo que pretendo hacer, lo que busco hacer e incluso si es factible actuar como creo que debo hacerlo. El rechazo es un tema fuerte para mí, no me ha ido mal, para nada, tal vez por lo mismo me da miedo.

Cuando la luna no está en mi cielo, de seguro está en su universo.

¿CÓMO IRRUMPIR EN LA MARAVILLA SIN DEJAR MARCAS DEL BARRO QUE LLEVO EN LOS ZAPATOS?

Saludos a la Coté, que me debe un helado de vainilla, luego de que yo la invite a ella y supongo que una cena después de que la invite a cenar, y así en sentido ascendente...te quiero mucho.

A Mono, a mis amigos en general, a mi mamita, a familia, a familiar, a Laura, a la negrita (que nunca me olvido de ella), a la Andrea que se porta rebien conmigo y a la Pauli, linda persona cuando estás con ella. ¿Será necesario repetir que los quiero?...sí.